Día 3 – Busca la sabiduría de Dios

“Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus senderos.”
Proverbios 3:5-6 (RVC)

¿Alguna vez te has sentido preocupado por algo, pero has intentado que nadie lo note? A veces preferimos no permitir que las personas vean el temor o el sentimiento que llevamos dentro. He visto esto muchas veces cuando las personas me cuentan por lo que están pasando y terminan diciendo: “¡Pero estoy confiando en Dios!”

En ciertos momentos de nuestra vida puede ser fácil decir: “¡Yo confío en Dios!”, especialmente cuando estamos enfrentando situaciones que nos preocupan o cuando no sabemos cuál debe ser nuestro próximo paso. Pero ¿qué significa realmente confiar en Dios? ¿Significa simplemente dejar de preocuparnos mientras decimos: “Dios tiene todo bajo control”?

Me alegra mucho que la Palabra de Dios nos dé sabiduría sobre esto. Confiar en el Señor no significa esconder nuestros problemas debajo de la alfombra, sino reconocer que nuestro entendimiento es limitado y que el entendimiento de Dios es infinito. Qué hermoso es saber que no tenemos que vivir nuestra vida basándonos únicamente en lo que nosotros conocemos, sino que podemos apoyarnos en algo mucho más seguro y confiable que nuestro propio entendimiento.

Sabiendo que los caminos de Dios son más altos que los nuestros, podemos tener la seguridad de que, cuando nos sometemos a Su voluntad, Él dirige nuestros pasos.

Sea que hoy te encuentres frente a una decisión difícil, atravesando relaciones complicadas o preguntándote por qué parece que Dios todavía no te ha dado una respuesta, recuerda esto: Dios sigue presente y sigue obrando. Él está obrando todas las cosas para tu bien y para Su gloria.

Aunque habrá momentos en los que seremos tentados a apoyarnos en lo que sabemos o entendemos, hoy te animo a detenerte por un momento y recordar que Dios conoce el final desde el principio. Él puede ver el panorama completo cuando nosotros apenas podemos ver una pequeña parte.

Servimos a un Dios que puede enderezar nuestros caminos cuando nos rendimos a Él en todo lo que hacemos.

Así que hoy, en lugar de tratar de entenderlo todo, elige confiar.

Pon en Sus manos aquello que no puedes controlar. Entrégale las preguntas que todavía no tienen respuesta y permite que Su sabiduría te guíe paso a paso.

Reflexiona

  • ¿Qué estoy enfrentando en este momento que necesito entregarle a Dios?
  • ¿En cuáles áreas de mi vida sigo sintiendo la tentación de apoyarme en mi propio entendimiento?
  • ¿De qué maneras he visto la fidelidad de Dios en el pasado que pueden recordarme que Él seguirá siendo fiel?

Ora

  • Pídele a Dios que te muestre las áreas de tu vida en las que necesitas someterte completamente a Él.
  • Pídele que dirija tus pasos mientras esperas Su respuesta.
  • Pídele que te dé gozo y paz mientras confías en Él, aun cuando todavía no puedas ver el camino completo.