“¡Enséñanos a contar bien nuestros días, para que en el corazón acumulemos sabiduría!”
Salmos 90:12
Hace 10 días apartaste un tiempo para buscar a Dios. Oraste. Ayunaste. Adoraste. Abriste Su Palabra. Y, sobre todo, abriste espacio para que Él obrara en tu corazón.
Ahora la pregunta es: ¿Qué harás con lo que Dios ha hecho en ti?
La oración y el ayuno nunca tuvieron como propósito ser simplemente un evento espiritual. Están destinados a convertirse en un estilo de vida espiritual.
Moisés oró: «Enséñanos a contar nuestros días». No le estaba pidiendo a Dios que simplemente le recordara que la vida es corta. Le estaba pidiendo la sabiduría para vivir cada día teniendo la eternidad en mente.
Las personas sabias no se limitan a contar sus días – hacen que sus días cuenten.
El resto de este año es un regalo de Dios. Cada conversación, cada oportunidad, cada desafío y cada momento cotidiano puede convertirse en una oportunidad para honrarlo.
No dejes atrás los hábitos que Dios ha formado en ti durante estos 10 días.
Si descubriste el gozo de orar diariamente, sigue orando.
Si la Palabra de Dios cobró vida para ti, sigue leyéndola.
Si experimentaste Su paz mientras adorabas, sigue adorándolo.
Si Dios te mostró algo que necesita cambiar, no retrases tu obediencia.
Al enemigo le encantaría que estos últimos días se convirtieran simplemente en un recuerdo lejano. Pero Dios quiere que sean un punto de partida para algo nuevo.
El objetivo nunca fue simplemente terminar un ayuno.
El objetivo siempre es llegar a ser más como Jesús.
Al entrar en el resto de este año, no te limites a pedirle a Dios que bendiga tus planes.
Entrégale tus planes y pídele que dirija tus pasos.
Una vida completamente rendida a Dios nunca es una vida desperdiciada.