Día 1 – Recuerda tu primer amor

“Pero tengo contra ti que has abandonado tu primer amor. Así que ponte a pensar en qué has fallado, y arrepiéntete, y vuelve a actuar como al principio. De lo contrario, vendré a ti y, si no te arrepientes, quitaré tu candelero de su lugar.”Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados.”
Apocalipsis 2:4-5 (RVC)

Es posible estar cerca de la iglesia y, al mismo tiempo, estar lejos de Jesús.

Eso fue lo que sucedió con la iglesia de Éfeso. Hacían muchas cosas bien. Trabajaban arduamente. Defendían la verdad. Perseveraban en medio de las dificultades. Desde afuera, parecían ser la clase de iglesia de la que todos querrían formar parte.

Pero Jesús vio lo que nadie más podía ver.

Él dijo que habían dejado su primer amor.

Observa que Jesús no dijo que habían perdido su amor, sino que lo habían dejado. No les fue arrebatado. Poco a poco se fueron alejando de él a causa de las distracciones, el exceso de ocupaciones, la rutina y otras prioridades que comenzaron a ocupar el primer lugar.

Y lo mismo puede sucedernos a nosotros.

Podemos estar tan ocupados sirviendo a Jesús que descuidamos nuestro tiempo con Jesús. Podemos conocer las Escrituras, asistir a la iglesia, servir y participar en diferentes ministerios, y aún así descubrir que nuestra pasión por Cristo se ha enfriado.

Por eso comenzamos estos primeros días de oración y ayuno aquí.

Antes de pedirle a Dios que cambie nuestras circunstancias, pidámosle que transforme nuestro corazón.

El ayuno no se trata de ganarnos el amor de Dios – se trata de quitar las distracciones para poder experimentar Su amor de una manera más profunda. Cada momento de hambre puede convertirse en un recordatorio de que nuestra mayor necesidad no es la comida, el entretenimiento, la comodidad ni el éxito. Nuestra mayor necesidad es Jesús.

Jesús le dio a la iglesia de Éfeso tres instrucciones sencillas:

  • Recuerda de dónde has caído.
  • Arrepiéntete de aquello que ha apartado tu corazón de Jesús.
  • Regresa a aquellas cosas que hacías cuando tu amor por Él estaba fresco y vivo.

Piensa en el momento en que entregaste tu vida a Cristo por primera vez. Recuerda la emoción de abrir la Palabra de Dios, hablar con Él a lo largo del día y tener el deseo de contarles a otros acerca de Jesús.

Esa pasión no tiene que quedarse solamente como un recuerdo – Es una invitación. Jesús te está llamando de regreso.

Al comenzar estos 10 días, no hagas que tu meta sea simplemente completar un ayuno.

Haz que tu meta sea volver al amor a Jesús.

Reflexiona

  • ¿Habrá algo que haya ocupado en mi corazón el primer lugar por encima de Jesús?
  • ¿Cuándo fue el momento en que me sentí más cerca de Dios, y qué era diferente en aquella etapa?
  • ¿Qué paso práctico puedo dar hoy para regresar a mi primer amor?

Ora

  • Pídele a Dios que renueve tu amor y pasión por Él.
  • Pídele que te revele cualquier distracción que necesite ser removida de tu vida.
  • Pídele a Dios que te guíe durante estos próximos 10 días mientras, como iglesia, oramos y ayunamos.