“Solo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza.”
Jeremías 29:11 RVC
Tú no eres un accidente. No estás caminando por la vida esperando que algo significativo ocurra por casualidad. Dios te creó con intención, te dio dones únicos y te colocó exactamente donde estás por una razón divina. El propósito no es solo algo que se descubre; es algo que se sigue.
Jeremías 29:11 no es simplemente una frase motivacional. Es una declaración profunda de que el mismo Dios que diseñó el universo también diseñó tu destino. Sus planes para ti son buenos y están llenos de esperanza para el futuro. En esta vida, no entras en tu propósito persiguiendo reconocimiento – sino caminando en obediencia.
Tu propósito se construye con cada “sí” que das a Dios: sí al servicio, sí a la confianza, sí a salir de la comodidad, sí a usar aquello que Dios ya puso en tus manos. Cuando das un paso, Dios usa el siguiente. Y cuando permaneces fiel, Él ensancha tu impacto. El propósito crece a partir de un carácter constante y de una fe valiente.
No necesitas conocer todo el plan para vivir una vida llena de propósito; solo necesitas confiar en Aquel que sí lo conoce. Dios ya está edificando en ti algo que perdurará más allá de ti mismo.