“Encomienda al Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados.”
Proverbios 16:3 RVC
Durante estos 21 días has estado alineando tu corazón con el corazón de Dios y permitiendo que Él transforme tu vida. Hoy no es un final; es un nuevo comienzo. Un gran año no sucede por casualidad. Se construye con dedicación y con la decisión consciente de que todo lo que eres y todo lo que haces pertenece a Dios.
Cuando te encomiendas al Señor, Él establece tus planes. Dios no te pide que resuelvas cada detalle de tu futuro; te pide que pongas cada detalle en Sus manos. Cuando entregas a Él tus decisiones, tu tiempo, tus relaciones, tus finanzas y tus desafíos, Él ordena tus pasos de maneras que nunca podrías imaginar.
La dedicación es más que una declaración; es una dirección. Es orientar tu vida hacia Dios cada día. Es decir: “Señor, edifica en mí lo que solo Tú puedes edificar, derriba lo que no te agrada y guíame por el camino que Tú has preparado, porque mi vida es Tuya.”
Un año rendido a Dios produce un corazón transformado, una base firme y una vida que refleja a Cristo. La mejor versión de ti no es la que tú construyes, sino la que Dios forma con Sus manos.