Día 5 – Renueva tu mente

“Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello.”
Filipenses 4:8 (RVC)

Filipenses 4:8 es la manera en que Pablo concluye su carta a la iglesia de Filipo. Después de todo lo que les ha enseñado, les dice: “Por último, hagan esto…” ¿Y qué les está pidiendo que hagan? Que piensen en cosas específicas: todo lo que es verdadero, justo, puro, amable, digno de admiración, excelente y digno de alabanza. Pablo sabía que nuestra tendencia natural no siempre es pensar en estas cosas. Por eso anima a los filipenses a permitir que Dios transforme sus pensamientos y los alinee con Su verdad.

Dios nos creó de tal manera que aquello en lo que pensamos continuamente termina ocupando un lugar cada vez mayor en nuestro corazón y nuestra mente. Por eso la Biblia nos anima a “meditar en la Palabra de día y de noche” (Josué 1:8).  Elegir pensar en lo correcto, puro y hermoso va en contra de la cultura que nos rodea. Constantemente somos bombardeados con negatividad: las noticias, las redes sociales, muchos programas de televisión e incluso la música. Gran parte del contenido que consumimos puede generar estrés, temor y pensamientos negativos. Pablo nos recuerda que hay una mejor manera de vivir, protegiendo nuestro corazón y nuestra mente, y teniendo la responsabilidad de decidir qué pensamientos permitimos permanecer en nosotros.

Cuidar la pureza de nuestro corazón y nuestra mente es sumamente importante. La Biblia dice: “Cuida tu corazón más que otra cosa, porque él es la fuente de la vida.” (Proverbios 4:23). Eso es precisamente parte de lo que Pablo está enfatizando en Filipenses 4:8.

Mira lo que Pablo enseña unos versículos antes, en Filipenses 4:4-7. Nos dice cosas como: “Regocíjense en el Señor siempre”, “Que la gentileza de ustedes sea conocida de todos los hombres”, y “No se preocupen por nada”.  Todo eso suena maravilloso, pero ¿cómo podemos realmente vivir de esa manera?  Pablo nos muestra que lo hacemos mediante la oración, la gratitud, presentando nuestras necesidades delante de Dios y aprendiendo a descansar en Su paz, una paz que sobrepasa todo entendimiento.  Estas son las cosas que guardan nuestro corazón y nuestra mente.

Y es inmediatamente después de todo esto que Pablo hace su última exhortación:  “Por último, hermanos y hermanas, piensen en estas cosas.”  Nosotros tenemos una participación activa en permitir que Dios transforme nuestra manera de pensar. Debemos decidir…decidir qué estamos viendo, qué estamos escuchando y qué tipo de contenido estamos consumiendo; debemos decidir cuáles voces estamos permitiendo que tengan mayor influencia en nuestra vida: amigos, familiares, compañeros de trabajo, redes sociales o cualquier otra persona;  y también debemos decidir cuáles pensamientos vamos a permitir que permanezcan dando vueltas en nuestra mente.  ¿Son pensamientos verdaderos, puros, amables, dignos de admiración, son excelentes o dignos de alabanza?  Y si no lo son, hoy es un buen día para comenzar a cambiar nuestra manera de pensar y pedir que Dios renueve nuestra mente.

Reflexiona

  • ¿En qué cosas estás pensando la mayor parte del tiempo en este momento?
  • ¿Cuáles son algunas de las mentiras o pensamientos negativos a los que has estado regresando una y otra vez?
  • ¿Con cuáles verdades de la Palabra de Dios puedes reemplazar esos pensamientos hoy?

Ora

  • Pídele a Dios que te revele patrones de pensamiento repetitivos que Él quiere que reemplaces.
  • Dale gracias a Dios por tres cosas que tienes en tu vida en este momento. Sé específico.
  • Pídele a Dios que traiga a tu mente pasajes de las Escrituras que puedas meditar y recordar durante el día.
  • Ora para que Dios renueve tu mente hoy y llene tus pensamientos con Su verdad, Su paz y Su presencia.